Los Postres Helados San Francisco de Loncomilla han sido siempre conocidos por sus números. Notorio fue el caso del Nº 13 que en una sala de clases un profesor pregunto con qué asociaban el Nº 13 y muchos concordaron en que correspondía al Postre Helado Suspiro Limeño.
En los comienzos, en un local a la pasada del camino a Constitución, se vendían los conocidos quesos frescos San Francisco de Loncomilla. Pero al poco andar y contar con crema fresca con el fin de ampliar la oferta del local se inicio la incursión en helados del tipo Premium con un 15% de Materia Grasa Láctea. Para ofrecer algo más que helados mono sabor fue que nació entonces la idea de agregarles nueces, merengues, galletas y salsas. De inmediato aparecieron, sin mucho esperar, los diferentes postres de la repostería tradicional. En fines de semanas y sobre todo en las tardes de verano se empezaba a agolpar el público para ser atendidos rápido con el interés de llegar luego a casa. A fin de estandarizar los componentes de cada Postre Helado y evitar el cometer errores en el apuro se destacaron entonces cada Postre en una pizarra adosada al muro interior En ese tiempo eran del Nº1 al Nº 12. |

Primeras etiquetas que se pegaban al envase de litro. |